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 Por: P. Jesús Mondragón

UBICACIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA COMUNIDAD
Atecucario se encuentra a escasos 10 km al norte de Zamora, contando con 2 vías de acceso: una por el aeropuerto, justo en el crucero norte de la ciudad, y otra por la comunidad del Sauz de Abajo, por la carretera rumbo a La Piedad. Cuenta con 2 mil 500 habitantes, aunque el doble de estos está radicado en los EE.UU. Es un pueblo rico en agricultura, ya que está situado dentro de lo que podríamos identificar como el Valle de Zamora, que de por sí es muy fértil y en el que se produce una gran cantidad de verduras y legumbres, siendo también la fresa uno de los principales productos que se dan por estas tierras. Su gente es casi toda originaria de ahí mismo y se distingue por su laboriosidad y empeño en buscar siempre mejores condiciones de vida.
 
¿CUÁNDO COMENZÓ AQUÍ EL FENÓMENO DE LA EMIGRACIÓN?
Se cuenta que por los años 70s estaba en auge por todo el Valle de Zamora, incluidos Atacheo y Tangancícuro, de los que ya escribimos en recientes colaboraciones, y también en Atecucario, la producción del jitomate, la fresa, la papa, el brócoli, etc.; entonces hubo agricultores, que poseían grandes terrenos, que sembraban esos productos en cantidades enormes, sobre todo cuando veían que a otros les iba bien en el cultivo de algo en especial, por ejemplo el jitomate, lo que provocó que esos productos bajaran de precio. Así, cuando éste bajaba, entraban en crisis la producción y el empleo, por lo que la gente asalariada comenzó a irse al Norte, en busca de mejores oportunidades, quedándose aquí sólo quienes poseían tierras para seguirlas sembrando.
También se habla de un famoso “pollero”, originario de Atecucario, que ayudó a muchos de sus paisanos a cruzar la frontera, otra ventaja para los “mojados”, que eligieron como lugares para irse a trabajar a los EE.UU.: Marysville, Ca.; Wenatchee, Wa., y otras ciudades de California como Los Angeles, Modesto y Oxnard. Otro sector de Atecucario se ha ubicado en distintos pueblos y ciudades del estado de Oregon, entre los estados de California y Washington, y muchos más se han dispersado por distintas latitudes de la Unión Americana.

 

PUNTOS A FAVOR Y EN CONTRA DEL FENÓMENO MIGRATORIO:

Muchas de las familias humildes de Atecucario, han vivido por muchos años de las remesas que les enviaban de los EE.UU., y hasta la fecha. Sin embargo, cuando el gobierno del país gringo detectó que el capital se le estaba regresando a México, facilitó a nuestros paisanos ya radicados allá, con derecho de residencia, que pudieran arreglarle papeles a su familia, para que emigraran todos y de esta forma retenerlos allá mismo. Por esta razón, muchas familias enteras de Atecucario decidieron irse definitivamente a vivir allá. Sin duda que muchas de ellas están en mejores condiciones que las que quedan en su pueblo; me informaron que hay quienes han sobresalido, al grado de tener allá sus propios “changarritos” o restaurantes; igualmente, que otros han venido a invertir a su tierra, comprando tierras y dedicándose a la producción agrícola. Cuando uno se da la vuelta por ciertas calles del pueblo, se ven algunas casas residenciales, lo que hace pensar que muchas de ellas se han construido con billetes verdes, por lo que en general, en lo económico, es innegable que Atecucario ha prosperado gracias a sus hijos ausentes. Sin embargo, también tenemos puntos negativos acerca de este fenómeno de la migración ya que, a diferencia de otros pueblos de norteños, aquí se carece de solidaridad entre ellos, pues no existe algún club o asociación, ni qué decir alguna directiva que esté organizada e interesada en ayudar a su pueblo en las diversas necesidades que demanda la comunidad. Su único acto de presencia, según me comentó el P. Francisco Rodríguez, se da el 6 de diciembre, en vísperas de la fiesta patronal, en honor a la Virgen de la Inmaculada, cuando les toca la peregrinación al templo parroquial; entonces adornan carros alegóricos y se cooperan para el castillo que se quema ese mismo día.

 

Algo que también pasa en Atecucario, como en otros pueblos de migrantes, es el derroche que hacen algunos de ellos cuando tienen algún evento social o religioso, llámese boda, 15 años, Primera Comunión o aniversario especial, pues se “echa la casa por la ventana” y se gasta todo lo que se ahorró en un año o más. Otro punto negativo, también común a otros pueblos: mucho alcoholismo y drogadicción, pandillerismo, cholos, inseguridad y robos, gracias a la inseguridad que brinda el municipio de Zamora.

 
SITUACIÓN ACTUAL Y CONCLUSIÓN:
Atecucario es privilegiado por contar con excelentes tierras y mucho trabajo, por lo cual no tendrían necesidad de haberse ido, tantos hijos de este pueblo a los EE.UU. Sin embargo, muchos se fueron y se siguen yendo porque es moda o costumbre correr la aventura, quizás algunos por verdadera necesidad. Sólo quienes tienen qué sembrar en sus parcelas o los que trabajan de cerca en la administración del famoso “cerrito”, del que tanto beneficio económico obtienen, no han sentido la necesidad de emigrar en busca de mejores condiciones de vida, pues aquí las tienen. Al respecto me platicaron que ha habido bastante corrupción de parte de la mayoría de los comisariados de Atecucario, ya que ellos y sus más allegados son los únicos beneficiarios de la citada mina de arena, compartiendo sólo una mínima parte con los demás ejidatarios. El único comisariado que, según el parecer del P. Francisco Rodríguez, ha funcionado bien, durante 2 periodos, es Jesús Barajas, quien contribuyó al arreglo de algunas de las calles de la comunidad, con los recursos de la misma mina.
Es conveniente que las autoridades civiles y religiosas, al igual que los directores de escuelas, profesionistas y líderes de EE.UU., así como otras instancias de la comunidad, se unan para proponer juntos los lineamientos básicos y emprender un camino de progreso respecto de los valores morales que tan deteriorados están en este pueblo. Según yo observé, y así me lo ratificó el Padre Francisco, éste es un pueblo con una arraigada religiosidad; la gente no deja sus sanas tradiciones y prácticas piadosas, pero lamentablemente no ha dejado incidir esta religiosidad en su vida social, política y familiar. Bueno sería que así fuera. ¡ÁNIMO, ATECUCARIO, SÍ SE PUEDE!